¿Campeón de España en 2 años o Campeón del Mundo en 15 años?

Campeon de españa

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Párate a pensar por un momento si justo al iniciarte en tu deporte favorito te hubieran planteado esta pregunta y te dieran a elegir, ¿Qué responderías?

La realidad es que no importa mucho, ya que, en la mayoría de ocasiones, lo que decimos no concuerda con lo que hacemos posteriormente, como dice el gran Dan John “¿Cuánta diferencia hay entre lo que dices y lo que haces?”.

Por naturaleza somos seres impacientes. Por instinto de supervivencia preferimos coger lo que podemos tener ahora de forma segura a lo que podríamos llegar a tener en un futuro. Esto me recuerda al millonario y experto en inversiones, Warren Buffett cuando le preguntaron que su forma de invertir era tan sencilla y efectiva, ¿por qué motivo el mundo entero no se dedicaba a imitarla simplemente? a lo que respondió: “Porque no todo el mundo está dispuesto a hacerse rico lentamente”.

Ocurre lo mismo con la fuerza. Incluso las inversiones y el entrenamiento están relacionadas, no dejamos de ser personas.

Posiblemente esto sea una exageración llevada al extremo, hace falta algo más que paciencia y constancia para llegar a ser campeón mundial, así como para ser Warren Buffett, pero creo que sirve perfectamente para comenzar con el mensaje que quiero transmitir.

Cuando un levantador comienza a entrenar quiere volverse lo más fuerte posible, busca programas por internet o contrata a un entrenador para ello con ciertas expectativas. Durante el primer año lo normal será experimentar una increíble mejora, una descomunal subida de sus marcas en los movimientos de competición. El problema viene cuando una vez pasados los dulces efectos de ser principiante, donde prácticamente cualquier cosa que hagas te provocará una gran mejora, llegan los temidos estancamientos.

Podríamos contar la típica historia del recorrido de la mayoría de atletas de fuerza con estos inicios, y es que tras ese estancamiento llegan las frustraciones, que acarrea una pérdida de motivación por no cumplir las altas expectativas que se tenían y pensar que cada año las marcas mejorarían a la misma velocidad del primero.

Cambios constantes, saltos de entrenador a entrenador, de un programa a otro, pero la historia se repite ¿te suena? Lo curioso es que inicialmente cualquier cambio produce una pequeña mejora, que nos da una ligera esperanza de nuevo.

Al principio la alta frecuencia da sus frutos, hasta que deja de hacerlo, después la alta intensidad, después mucha hipertrofia, seguidor de una DUP, el conjugado de Westside Barbell, periodización por bloques, vuelta a la progresión lineal… y así hasta llegar a la máxima frustración y dejar la competición e incluso tristemente, el deporte.

El problema no suele ser el programa o el sistema (ya que la mayoría están bien estructurados y siguen los principios generales), el problema es la incapacidad para a pesar de todo continuar, seguir confiando en una misma filosofía, hasta que dé sus frutos, porque como todo sistema dinámico complejo, no somos seres con un comportamiento lineal.

Los ejemplos más sobresalientes de todos son los subjuniors que logran ser campeones de su país en incluso internacionales en sus 2 primeros años de entrenamientos, con un increíble potencial pero que, tras el salto a junior o senior, sumado a la vida universitaria y/o trabajar acaban por convertirse en lo que llamamos “estrellas fugaces”… que han brillado mucho, pero acaban siendo apagadas igual de rápido, desapareciendo del mapa.

Una historia que me impactó, y por lo que pasó a ser uno de mis levantadores favoritos y no solo por sus marcas, como cuento en nuestro podcast STRONG COFFEE, es que Yuri Belkin llegó a estar estancado sin un solo PR durante 5 AÑOS. ¿Qué hizo? seguir entrenando exactamente igual, hasta que 5 años después volvió a romper ese estancamiento y ser el mejor del mundo.

Si desde el principio te hubieran contado todo esto, ¿qué harías? o mejor aún ¿qué hubieras hecho? Quizás, hubiéramos podido tener la oportunidad de cambiar nuestra mentalidad con la que afrontar no solo cada sesión de entrenamiento, sino cada bloque, cada año, cada lesión o piedra en el camino.

Pero no todo son malas noticias, esto no tiene porqué ser así, puedes entrenar para mejorar tu fuerza todo lo que puedas, añadir un montón de volumen de entrenamiento crear un sin fin de estímulo bruscamente e incluso probar todo tipo de técnicas avanzadas para acelerar este proceso. Pero lo más probable es que lo hagas sobre una técnica ineficiente, sobre un cuerpo sin una suficiente base de masa muscular, y sobre una mente que no tiene la capacidad de adaptarse ante cualquier cambio como un nuevo ejercicio entorno o situación.

Tienes otra opción, puedes crear una buena base, pero ¿qué significa eso realmente?

Significa hacer lo necesario para ser tu mejor versión, no mañana ni dentro de un año, sino cuando llegue el momento. Significa explorar variantes, ser fuertes en diferentes ángulos, practicar diferentes deportes, ganar experiencia y variabilidad. Significa dar 2 pasos atrás para dar 5 adelante, pararte a analizar tu técnica y cambiarla para lograr ser más eficiente, aunque te sientas incómodo, aunque no tengas buenas sensaciones, aunque tu fuerza baje, aguanta.

Una transición de barra alta a barra baja puede ser una mejora de rendimiento inmediata o tardar semanas, eliminar el vicio de hundir la barra en el pecho y perder tensión puede ser frustrante, el paso de convencional a sumo suele necesitar hasta 6 meses, y si nos vamos a detalles como aprender a “sentarse” en sentadilla o cambiar un gesto tan arraigado como un tirón en peso muerto de un levantador “puller” hacia un “pusher” pueden ser años. Es más, la técnica, están en cambio constante, aunque no lo creamos, debemos aprender a disfrutar de ese proceso.

Puedes también analizar tu anatomía, dejar a un lado las ganas de tener abdominales marcados todo el año, y ponerte a comer, entrenar hipertrofia, ganar masa muscular y un peso corporal acorde a tu power zone, aunque signifique no poder hacer sentadillas todos los días por mucho que te guste.

Un español normalmente practica algún tipo de deporte individual o de equipo sin tocar una sola barra durante toda su infancia y adolescencia, cuando llegan a la edad de los 19 o 20 años comienzan a interesarse más por el gimnasio, y en este caso por la fuerza. Con suerte han sido deportistas, tiene una suficiente riqueza motriz y la competitividad en la sangre, pero no tienen experiencia con el entrenamiento de fuerza.

Los rusos entrenan todos de la misma forma hasta los 10 o 12 años aproximadamente, independientemente del deporte que se vaya a practicar posteriormente. En la propia escuela tienen asignaturas que le enseñan a explorar y practicar todo tipo de movimientos: olímpicos, básicos de fuerza, pliometría, peso corporal, máquinas… A diferencia de la corriente asiática que busca la hiperespecialización temprana. Esto otorga a los rusos tener una base sólida, a los 16 años un chino posiblemente gane a un ruso, ya que llevará varios años de ventaja practicando el movimiento de competición. Pero quizás a los 20 el ruso siga mejorando de forma lineal, y el chino se haya estancado, lesionado o incluso frustrado por tanta exigencia desde tan temprano o falta de una base general y riqueza motriz. Aún con más razón en los deportes de fuerza como el powerlifting, donde los mayores picos de rendimiento se alcanzan a edades mucho más avanzadas que el resto de deportes, con master +40 logrando récords absolutos. Es tan solo un ejemplo, lo sé, pero muestra como la tortuga podría llegar a ser mejor que la liebre y ganar.

Quiero ser el mejor del mundo absoluto, no quedarme en el mejor del mundo sub 18.

He tenido una lesión de rodilla que me dejó parado casi un año, entre el pre y el post operatorio, de la que recaí varias veces y volví a operarme, más tarde una lesión de espalda que me dejó tumbado en la cama varios días, de la que también recaí varias veces y mi rendimiento no solo se estancó, sino que empeoró. Todo ello me ayudó a ver que si no puedo entrenar 4 o 5 días y tengo que hacerlo en 2 o 3 no importa, que una molestia me provoca ondular una semana es insignificante, y que, si justo antes de una competición ocurre algo que me deja fuera de combate, por mucho que me duela y haya trabajado hasta el último minuto porque todo salga perfecto, ya tendré otra oportunidad. No importa si es el próximo mes o el próximo año.

Sé que a muchos no les va a gustar esto, pero… ¿qué son 3 meses en 15 años de entrenamiento? Apenas un 2%, que además no son meses completamente perdidos, sino que pueden ser utilizados para dar un descanso articular, entrenar otras capacidades como la resistencia, el control corporal, desequilibrios, movilidad, core… Es justamente lo que hemos vivido con el COVID. No, no voy a ser cínico y decir que tendrías que verlo como una oportunidad desde el punto de vista del rendimiento, nada más lejos de la realidad, pero sin duda no es tan desastroso como pensamos y desde luego nos pone a prueba nuestra fortaleza mental. Muchos levantadores han dado la espalda a la competición e incluso dejado de entrenar tras el confinamiento mundial por la pandemia, quizás necesitemos ver las cosas con perspectiva.

“Físico de culturista, mentalidad de maratoniano.”

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1 comentario en “¿Campeón de España en 2 años o Campeón del Mundo en 15 años?

  1. Way cool! Some very valid points! I appreciate you writing this post and also the rest of the website is very good. Minerva Eb Tonia

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